LA REPRODUCCIÓN HUMANA
LA FECUNDACIÓN
Para
la formación de una nuevo ser, es necesario que se de primeramente la
fecundación y la fecundación se da el espermatozoide y el ovulo se unen.
Este
proceso se da cuando el óvulo maduro sale del ovario hacia las trompas de Falopio.
En
este evento el hombre deposita su semen que cuenta con millones de
espermatozoides y durante la eyaculación entran en la vagina de la mujer, que
gracias a sus movimientos atraviesa el útero llegando posteriormente a las
trompas de Falopio.
Después
de un fugaz recorrido el espermatozoide encuentra al óvulo y es en ese preciso
momento donde se produce la fecundación dando paso a la formación del cigoto,
que es la primer celular del nuevo ser, entonces el ovulo será fecundado por
uno de los millones de espermatozoides que son expulsados por el hombre, el
resto de los espermatozoides morirá.
Con
la formación del cigoto se inicia el embarazo, esta etapa, que dura nueve
meses, el bebé inicia su proceso de desarrollo en el útero de la madre.
Luego
el cigoto se divide en dos, luego en cuatro y así sucesivamente. al cuarto día
de fecundado ya se han ido formando un
conjunto de células que se dirigen por las trompas de falopio hacia el útero.
A
los 7 días se ubica en el útero. En el primer mes el embrión ya tiene formado el corazón que se encuentra
protegido por una bolsa que contiene líquido amniótico.
Posteriormente
se da inicio a la formación de la placenta que se comunica con el feto por
intermedio del cordón umbilical, por medio del cual logra acceder a su
alimentación.
Se
inicia la formación de la PLACENTA, que se comunica con el FETO a través del
CORDÓN UMBILICAL y sirve para su nutrición.
Al
tercer mes, los principales órganos ya están formados y va adquiriendo la forma
humana y a partir de este momento se denomina feto y a los 9 meses está listo
para nacer.
Cuando
finaliza el noveno mes, el bebé está listo para nacer. En el nacimiento de un
bebé hay tres etapas por las que la mamá pasa: el pre parto, el parto y el pos
parto.
NACIMIENTO DEL BEBE
EL PRE PARTO
Es
cuando está muy cercano el nacimiento del bebe está muy próximo. Se inician las
contracciones osea los dolores del parto. Estas contracciones hacen que el
cuello del útero se dilate (es decir, se abra aún más para permitir la salida
del bebe, Luego se rompe el saco
amniótico, que servirá como un lubricante que facilita la salida del bebé.
EL PARTO
Es
el preciso momento en que él bebe nace, aparece, sale al exterior y en el útero
se producen fuertes contracciones que empujan al bebe hacia fuera por la
vagina. La madre lo ayuda a salir, pujando con fuerza y respirando rítmica
mente. Primero sale la cabeza del bebe y luego el resto del cuerpo.
EL POS PARTO
En
esta etapa se expulsa la placenta, pues ese tejido que alimentaba al bebé ya no
es necesario. La placenta debe salir completamente, porque si queda algún resto
dentro del útero de la madre, puede causarle infección.
En
la placenta, se intercambian los nutrientes, desechos y gases entre la sangre
de la madre y la del bebé.
DESARROLLO DEL BEBE
El
desarrollo del bebé va evolucionando y cambiando semana tras semana a lo largo
de las diferentes etapas del embarazo. Aquí tienes toda la información sobre el
crecimiento del feto.
Te
mostramos la sorprendente transformación que vive el bebé desde el primer
momento de la concepción y cómo una pequeña célula acaba siendo un precioso
bebé que nacerá al cabo de 40 semanas.
DESARROLLO Y CRECIMIENTO DEL BEBE DE 3 A 6 MESES
¿Tu
bebé ya ha cumplido los tres meses? El tiempo pasa volando y tu hijo crece más
rápido de lo que parece. Por eso es importante que estés bien informada sobre
su desarrollo desde los tres meses y hasta que cumpla medio año. Es una etapa
en la que sus progresos se hacen notar, tanto a nivel físico como psíquico y
motriz.
Durante
este tiempo, la higiene de tu hijo habrá cambiado, ya que empezará a disfrutar
más de los juegos en el agua y disfrutará de experiencias sensoriales como los
masajes después del baño. Aprovecha para practicarlos a diario para su
bienestar. Su sueño y su alimentación también cambiarán durante este período.
Con
relación a los alimentos, puede que te encuentres con que el bebé regurgita
leche y con que ya no tengas tanta cantidad como antes y debas recurrir a la
leche de fórmula. Hacia los seis meses, será el momento adecuado para iniciar
la alimentación complementaria, antes conocida como destete.
LACTANCIA MATERNA EN LA PREVENCIÓN DE ANOMALÍAS DENTOMAXILOFACIALES
Se
realiza un análisis de la importancia de la lactancia materna para la
prevención de las anomalías dentomaxilofaciales, además se exponen las ventajas
del amamantamiento tanto para la salud bucal del niño como para su salud
general, donde se explican algunas de las más importantes. Se relacionan
también las ventajas que tiene para la madre la lactancia materna. Como
conclusión se plantea que la alimentación al seno materno favorece el
crecimiento y desarrollo del aparato masticatorio, evita la adquisición de
hábitos deformantes bucales, mejora la oclusión dental en etapas posteriores
del desarrollo infantil, previene las anomalías dentomaxilofaciales y
contribuye a la prevención de las caries dentales.
Amamantar
a un hijo es una de las experiencias más gratas en la vida de una mujer ya que
su leche constituye el alimento ideal para el niño durante los primeros 4 y 6
meses de vida, y sigue siendo, durante mucho tiempo, una importante fuente de
proteínas y de otros nutrientes, aún después de iniciarse la introducción de
otros alimentos complementarios. Dicho acto constituye una auténtica revolución
en la supervivencia infantil.1-7 Según estimaciones de la Organización Mundial
de la Salud (OMS) podrían salvarse en el mundo, más de un millón de vidas
infantiles al año si todas las madres alimentaran exclusivamente con leche
materna a sus hijos durante los primeros 4 meses de vida.8
Durante
el amamantamiento se produce la excitación de la musculatura bucal y se
movilizan las estructuras del aparato estomatognático del recién nacido, lo
cual influye en el crecimiento de su desarrollo.
La familia como contexto de desarrollo infantil : dimensiones de análisis relevantes para la intervención educativa y social
El
presente artículo tiene por objeto proponer puntos de actuación para los
profesionales que trabajan en el ámbito de la intervención educativa y social
en el contexto familiar. Para ello, en primer lugar reflexiona sobre el importante
papel de la familia en el desarrollo de los niños y niñas que crecen en su
seno. Posteriormente entra a analizar las principales dimensiones del contexto
familiar con influencia en el desarrollo infantil: las ideas de los padres
sobre el desarrollo y la educación de sus hijos, las relaciones afectivas, los
estilos de socialización familiar, los escenarios y las interacciones
educativas familiares. Por último, y considerando las ideas y conductas
paternas que se revelan más favorecedoras del desarrollo infantil en cada una
de las dimensiones analizadas, se plantea la necesidad de que la intervención
educativa y social con familias incida en la sustitución de cogniciones y
prácticas poco estimulantes por otras con mayor capacidad para promover el
desarrollo de niños y niñas.
COMO EDUCAR A UN BEBE
ESTOS CONSEJOS LE
AYUDARÁN A TU HIJO A SENTIRSE SEGURO:
·
Establece
contacto piel con piel desde el principio.
·
Pasen
tiempo frente a frente (déjalo que observe tu cara y aprenda de tus gestos).
·
Dale
masajes.
·
Háblale
con frecuencia.
·
Cárgalo
en rebozos u otros cargadores de bebés.
Crear
un ambiente de seguridad puede ser difícil cuando tienes un recién nacido y
estás lidiando con la falta de sueño, tu vida social parece haber desaparecido
y tienes nuevas responsabilidades. Pero una relación sólida con tu pareja es
una de las mejores formas de hacer sentir seguro a tu bebé.
Cutchlow
sugiere hacer una lista de tareas y llegar a un acuerdo con tu pareja sobre
quién hará qué. Además recomienda tener una buena comunicación y apoyarse uno
al otro, en los momentos emocionales y difíciles que se puedan presentar.
Si
tú y tu pareja llegan a tener una discusión frente al bebé, no te preocupes, ya
que eso suele pasar. Pero asegúrate de restablecer el sentido de seguridad
haciendo las paces frente a tu bebé. Los bebés no entienden las palabras, pero
sí las emociones entre tu y tú pareja y estas les afectan.
ASÍ INFLUYEN LA HERENCIA
Y LA EDUCACIÓN
Este niño es un rabo de lagartija
desde que nació”, dice una madre entre suspiros. “Mi niña siempre ha sido muy
tímida”, afirma otra. Quizá veas a tu hijo reflejado en una de estas frases, o
puede que desde bebé haya sido tranquilo, o alegre, o llorón...
Y quizá pienses que nada de lo
que tú hagas cambiará ese modo de ser. Pero no es cierto. Al niño nervioso se
le puede educar para que canalice mejor su actividad; el tímido puede aprender
a sentirse más a gusto en las relaciones... Y tú tendrás mucho que ver en ello.
UNA FORMA DE SER
Para que nos entendamos: cada
niño nace con una forma innata de ser (el temperamento) que está influida por
los genes de sus progenitores, de sus antepasados...
Sin embargo, a medida que crece
la relación que sus padres establecen con él, su forma de tratarle, el entorno
en el que se mueve y el contacto con otras personas van influyendo, y mucho, en
cómo será, es decir, en su carácter.
En otras palabras: el factor
hereditario estará presente en la vida de tu hijo, pero tus directrices
educativas pueden neutralizar, atenuar o ampliar muchas de sus conductas y
formas de reaccionar.
Si
tu hijo se despierta durante la noche no enciendas la luz ni lo lleves a una
habitación que esté bien iluminada. El paso de la oscuridad a la luz le dice a
su cerebro que es hora de entrar en acción. En vez de eso, tranquilízalo para
que se vuelva a dormir en el cuarto. Si el sol de la mañana hace que tu hijo se
levante demasiado pronto o si tiene problemas con las siestas de la tarde,
instala cortinas que oscurezcan el cuarto.
CORTA TU DEPENDENCIA DEL
MONITOR DE BEBÉS
Según
Pantley, una mamá o papá que salta cada vez que escucha un suspiro transmitido
por el monitor de bebés le está enseñando a su hijo a despertarse más a menudo.
En vez de esto, sincroniza tu entrada para ir a consolar a tu hijo entre el
momento en que sabes que está despierto y el momento en el que va a empezar a
llorar a pleno pulmón. Al esperar unos minutos le das la posibilidad de
calmarse solito y volverse a dormir. Y al entrar antes de que se ponga a llorar
de pleno podrás pararlo antes de que esté demasiado enfadado para volverse a
dormir.
En
cualquier caso, está bien reducir la sensibilidad de registro de sonidos de tu
monitor de bebé. Regula el volumen para que puedas ir cuando está agitado, pero
no para oír cada suspiro. A la larga, quizás quieras apagarlo completamente.
RELAJA LAS REGLAS PARA
EL CAMBIO DE PAÑALES
Resiste
el impulso de cambiar a tu bebé cada vez que se despierte, porque harás que se
despierte más. En vez de esto, Pantley aconseja ponerle un buen pañal nocturno
absorbente cuando se vaya a dormir. Cuando se despierte, huélelo para saber si
está sucio y cámbialo sólo si no hay más remedio. Y si tienes que cambiarlo, no
hay nada que despierte más a un bebé que una toallita húmeda fría. Intenta
sustituirla por un pañito tibio.
Y
creías que la cosa no podía ir a peor: de bebés que no duermen a niños pequeños
que tampoco lo hacen
Es
difícil de creer, pero para cuando tu bebé cumple los dos años, ha pasado más
tiempo dormido que despierto. Como promedio, los niños pequeños necesitan de 12
a 14 horas de sueño al día, incluyendo las siestas (los niños más grandecitos,
de 11 a 13 horas). No te alarmes si tu hijo acaba con la rutina de las dos
siestas. Alrededor de los 18 meses no es raro que un niño pase de dos siestas
diarias a una. Pero reducir sus siestas a la mitad significa que el sueño de
por la noche tiene alta prioridad.
MANTÉN LA RUTINA CORTA Y
SENCILLA
Un
show de variedades con varios actos: un baño, tres libros, dos canciones y un
masaje puede retrasar la hora de irse a dormir eternamente. "Antes de que
te des cuenta, tu bien intencionada rutina para irse a la cama se ha convertido
para tu hijo en un momento de transición para la hora de jugar", dice Mary
Ann LoFrumento, pediatra y autora de Simple Parenting: Understanding Your
Newborn and Infant (Crianza sencilla: cómo comprender a tu bebé y a tu niño).
Si tu hijo se resiste a irse a la cama, mantente enfocada en el sueño y no dejes
que tu hijo dirija el show.
LoFrumento
sugiere que los padres de niños que tienen dificultades para mantener el sueño
mantengan una rutina de no más de 15 minutos (está bien que sea un poco más
larga si tu hijo no tiene problemas para quedarse dormido). Quince minutos es
todo lo que debe tardar para ponerse el pijama, leer dos libros cortos y decir
buenas noches.
HAZ LA CONEXIÓN
"Uno
de los errores más grandes que los padres cometen es no conectar el sueño del
niño y su comportamiento durante el día", afirma Pantley, quien atribuye
muchos de los comportamientos que se consideran parte de los "años
terribles" a la falta de sueño. "La irritabilidad, quejas, peleas con
los otros hermanos... todas tienen su raíz en la falta de una buena noche de
sueño". ¿Su consejo? Haz que se vaya a dormir antes. (Mira nuestro
siguiente consejo, "Recupera la noche")
RECUPERA LA NOCHE
Ejerce el
control y establece una hora temprana de irse a la cama, preferiblemente entre
las 7 y las 8 p.m., dice Pantley. "Los niños no están viendo el reloj para
ver qué hora es. Sólo están esperando que alguien les diga que tienen que irse
a la cama". Por eso, escoge una hora y mantenla.
CONTROLA LA TEMPERATURA
Sin
duda, los 72 grados Fahrenheit (22 centígrados), parecen algo muy confortable
para una habitación, y eso está muy bien cuando estás despierto. Pero la
temperatura ideal para dormir está entre los 60 y los 70 grados Fahrenheit (16
y 21 grados centígrados). Esto se debe a que el sueño llega con un descenso de
la temperatura del cuerpo, y ésta es la razón por la que un baño antes de
dormir ayuda a tu hijo a dormirse antes. El baño lo deja calentito y cómodo, y
luego la temperatura más fría hace que su temperatura corporal baje, lo que le
provoca el sueño.
Baja
un poco el termostato al menos una hora antes de irse a la cama. Si se te
olvida, instala un termostato automático. Prográmalo para que baje la
temperatura por la tarde y la suba por la mañana, y puede que tu hijo se ajuste
al ritmo.
DESPIERTA TU HIJO A LA MISMA HORA CADA DÍA
Una
rutina consistente para despertarse es tan importante como una regular para
irse a la cama. Los niños se deben levantar más o menos a la misma hora todos
los días (con una diferencia de 30 minutos). Evita dejarlos dormir hasta tarde
durante los fines de semana, dice Pantley. "Lo que hacemos con esto es
pedirles a los niños que vivan en dos zonas horarias diferentes, una zona
horaria durante la semana y otra en el fin de semana", dice. "Como
resultado, tienen jetlag permanente".
El
hecho de que tus niños no se beneficien de un poco de sueño extra en los fines
de semana no significa que a ti no te vaya bien. Si los fines de semana por la
mañana es el único momento para recuperar tus horas de sueño, túrnate con tu
pareja para que tu niño pueda seguir despertándose a la misma hora.
TENED EN CUENTA QUE
ELLOS NO HAN PEDIDO IR A LA GUARDERÍA
Lo siento, pero tengo que decirlo
para, a partir de esta base, construir el resto de recomendaciones al respecto:
los niños no piden ir a la guardería, al menos no la mayoría. Si por ellos
fuera estarían siempre con mamá o con papá, jugando con ellos, pasando tiempo
con ellos, creciendo como seres emocionales que aún no saben nada de la vida.
Es cierto que ven niños y se
tiran, es cierto que les encanta compartir espacio con otros niños, pero
también es cierto que no cambiarían a un niño por su madre. Dicho de otro modo,
ver que quieren estar con otros niños no significa que los sustituiría por mamá
durante varias horas al día, sino que les gustaría estar un rato con ellos y
con mamá a la vez.
Si hablamos de niños más pequeños
(habréis deducido que hablaba de niños de más de un año) la premisa sería la
misma: con mamá y papá están mejor. Sé que mucha gente cree que la guardería es
beneficiosa para los niños, que les ayuda a socializar o algo así. Sin embargo
lo más recomendable es que pasen los primeros años con sus padres, en un
entorno conocido y estable. La guardería, la escuela infantil, queda entonces
como una solución a un problema, que no es otro que la ausencia de un cuidador.
Mamá y papá trabajan, pues no hay
más, alguien tiene que cuidar de ese niño, o una cuidadora de la familia, o una
contratada, o una escuela infantil.
SABIENDO QUE ELLOS NO LO
ELEGIRÍAN
Entonces, sabiendo que ellos no
elegirían ir a la guardería (repito, que sé que esto que digo puede ser
doloroso, pero es que es así y es necesario comentarlo), los padres debemos
tener en cuenta que pueden llevar muy bien la adaptación, la pueden llevar
regular y la pueden llevar fatal, y debemos ser conscientes de por qué lloran,
de por qué lo pasan mal y, de ese modo, tener claro que debemos ayudarles
cuanto más, mejor.
ANTICIPARLES LO QUE VA A
PASAR
Sé que muchos niños ya han
empezado el periodo de adaptación y quizás este consejo llegue un poco tarde,
pero lo comento porque aún cuando ya hayan empezado se puede seguir trabajando
en casa. Este consejo es para niños que ya entienden un poco lo que sucede, que
ya conocen el juego simbólico, a través del cual emulan la vida diaria con sus
muñecos o representando personajes.
Hablamos de ello hace un tiempo
como consejo para niños que empezaban el colegio, pero sirve también para niños
más pequeños, siendo conscientes, claro, de que el nivel de entendimiento será
menor.
La idea es representar la vida en
la guardería con muñecos para que ellos se anticipen a lo que va a pasar. Se
puede hacer también representando personajes, el niño haciendo de sí mismo, por
ejemplo, y mamá o papá haciendo de la educadora infantil.
A través de los personajes se
crean diálogos y situaciones cotidianas para que el niño las vaya conociendo,
como por ejemplo la llegada, con un “Buenos días, Martín. Soy Ana, ¿me das un
abrazo? ¿Qué tal has dormido hoy? ¿Quieres que juguemos mucho? Genial, pues
vamos a decirle adiós a mamá y a explicarle que hoy vamos a jugar a un montón
de cosas”.
Cuanto más juguemos a ello,
cuanto más entrenemos los personajes más veces vivirá la guardería en un
entorno agradable (la vivirá en la imaginación, claro) y más cotidiano se le
hará aquello que luego vivirá sin nuestra compañía. Sería, para ejemplificarlo,
como los astronautas que se someten a duros entrenamientos para luego poder
vivir en el espacio. Estaremos jugando a ir a la guardería y así, cuando vaya,
sentirá (un poquito) que ya conoce el ambiente y la dinámica.
DARLES EL TIEMPO QUE
NECESITEN
Con respecto a los periodos de
adaptación hay dos problemas que hacen que la cosa no acabe de ir bien: que en
la guardería sean demasiado estrictos y no permitan un periodo flexible para el
niño y/o que los padres no puedan hacer el periodo de adaptación tan largo como
el niño requeriría, por cuestiones de trabajo.
Una persona no se adapta a un
nuevo ambiente, a un nuevo lugar y a nuevas personas en dos horas ni en dos días.
Los niños tampoco. La finalidad del periodo de adaptación es que el niño vaya
conociendo el nuevo entorno, su nueva cuidadora y sus nuevos amigos y amigas
para que acabe sintiendo que está en un sitio seguro, no amenazante, incluso
cuando su madre o padre no están con él.
Algunos niños tienen suficiente
con tres o cuatro ratitos para llevarlo bien, otros niños pueden necesitar
hasta un mes y hay niños que pueden estar un año entero (en este caso, más que
adaptarse, casi podríamos hablar de resignarse). El caso es que lo ideal es que
el primer día entremos con el niño y estemos con él, conociendo el nuevo
ambiente.
Ese primer día la cuidadora puede
conocer al niño, establecer un contacto con él y los padres, todos juntos,
crear un clima de confianza en el que el niño pueda ver que es una persona que
puede formar parte de su círculo de personas de confianza.
Al día siguiente los padres
podrían entrar también con el niño, creando la cuidadora alguna dinámica en la
que participe, pero excluyendo a los padres, que pueden despedirse del niño un
ratito (“salgo aquí fuera un momento”) si se queda tranquilo o quedarse si no
es así.
Y así, poco a poco, el niño debe
ir pasando más tiempo con la cuidadora y menos tiempo con los padres.
He hablado del primer y segundo
día como si fuera una pauta, pero no lo es. Simplemente he comentado lo que a
mí me parecería normal que se hiciera, que el proceso fuera paulatino y que el
niño no se sintiera abandonado, sino formando parte de un nuevo ambiente seguro
para él.
Hay guarderías que al segundo día
ya no permiten la entrada de los padres (muchos niños lo llevarán mal, por ser
totalmente inflexibles) y hay guarderías que tienen las puertas abiertas, es
decir, que permiten que los padres hagan el periodo de adaptación como consideren
mejor (me quedo varios días un rato y cuando veo que juega tranquilo me despido
de él, me quedo con él un rato, veo como juega y luego nos vamos los dos a
casa, etc.).
Todo está en encontrar el
equilibrio justo para que el niño no lo pase mal (o lo pase lo mejor posible)
teniendo en cuenta, como he dicho antes, que si ellos pudieran elegir,
escogerían otra cosa.
DESPÍDETE, SIEMPRE
Son muchos los niños que, por
desgracia y por no usar el sentido común, se han sentido literalmente
abandonados en la escuela infantil. ¿Conocéis la amarga sensación de estar en
un supermercado y darte cuenta de que tu hijo no está a tu lado? ¿Recuerdas qué
se siente cuando caminas por varios pasillos y no le ves? Desaparecido. Estaba
a tu lado y de repente ya no está. Luego lo encuentras jugando, tranquilo, en
cualquier sitio y le dices “¡no te separes de mí, que no sabía dónde estabas!
¡Menudo susto me has dado!”.
Pues es curioso que, teniendo
esto en cuenta, los mismos padres sean capaces de aprovechar un momento en que
el niño está entretenido para desaparecer y es aún más curioso (o absurdo) ver
que son las mismas educadoras las que les hacen gestos de “vete, vete” porque
han conseguido tener al niño entretenido.
Está claro que de este modo
cuando la madre o padre se va el niño está tranquilo. “Qué contento se queda mi
niño en la guardería”, podrá hasta pensar algún padre. El problema es lo que
sucede cuando el niño se da cuenta de que se ha quedado “solo”. Ahí llega el
momento en que se siente confuso, abandonado y vendido a su suerte. No sabe
cuándo se ha ido y no sabe cuándo volverá.
Luego, lógicamente, cuando el
niño está con sus padres no les deja ni respirar, no se separa de ellos porque
no sabe cuándo, por arte de magia, volverán a desaparecer. Incluso duermen mal
despertándose varias veces para cerciorarse, con cada despertar, que sus padres
no se han volatilizado otra vez.
Hay que despedirse de los niños,
siempre. Un besito, “te quiero”, “me voy a trabajar”, “luego vuelvo”, “pásatelo
muy bien, aprovecha para jugar mucho”, etc. Le estás explicando que te vas, le
comunicas que durante un rato no vas a estar y que luego vas a volver. El niño
se quedará quizás (probablemente) llorando, porque él se quiere ir contigo,
allí donde vayas, pero no pudiendo ser, al menos tiene la información. Es lo
justo y es lo lógico. Luego en casa, si nadie dice “me voy”, no tendrá motivos
para pensar que se va a quedar solo en cualquier momento.
Digamos que la diferencia está
clara. En el primer caso el niño se queda tranquilo pero luego lo pasa mal el
resto de la mañana por sentirse abandonado. En el segundo caso el niño se queda
mal, pero con el tiempo entiende que siempre hay una despedida y un reencuentro
y es capaz de enmarcar ese tiempo “solo” entre ambos momentos, el “Hasta luego”
y el “Hola, mi amor”.
Lo cierto es que lo he
argumentado mucho y realmente no hacía falta tanto: uno se despide porque es lo
correcto, lo respetuoso. ¿Cómo os sentís cuando alguien se va sin decir adiós?
COMPRENSIÓN
El último consejo, pero no por
ello el menos importante (de hecho yo diría que es el más importante), es el de
ser comprensivos, muy comprensivos y ser muy empáticos.
Tratad de poneros en su piel para
saber qué siente y por qué lo siente, apoyarle y ayudadle y tened en cuenta
que, si cambia un poco su relación con vosotros cuando está en casa, demandando
más contacto y más tiempo con vosotros debéis hacer lo posible por dárselo,
porque os está pidiendo que le demostréis que le seguís queriendo.
Separarte de la persona más
importante de tu vida es muy difícil, si además esa persona es tu guía, tu
referente, tu apoyo en los malos momentos, no sólo puedes sentirte triste, sino
también desubicado y sin saber qué rumbo coger (“acabad con el capitán y sus
soldados no sabrán qué hacer”).
Poco a poco debe ir apareciendo
la educadora, esa nueva persona que le hace de guía durante unas horas, con la
que debe coger confianza. Como hemos dicho, esto no sucede en pocas horas ni en
pocos días, por eso es necesario que ofrezcamos a nuestro hijo todo el apoyo
posible para que el cambio sea tan suave como logremos conseguir
CUESTIONARIO