miércoles, 30 de septiembre de 2015

LA REPRODUCCIÓN HUMANA

LA FECUNDACIÓN


Desarrollo del feto en el embarazo      
Para la formación de una nuevo ser, es necesario que se de primeramente la fecundación y  la fecundación se da  el espermatozoide y el ovulo se  unen.
Este proceso se da cuando el óvulo maduro sale del ovario hacia las trompas de Falopio.
En este evento el hombre deposita su semen que cuenta con millones de espermatozoides y durante la eyaculación entran en la vagina de la mujer, que gracias a sus movimientos atraviesa el útero llegando posteriormente a las trompas de  Falopio.
Después de un fugaz recorrido el espermatozoide encuentra al óvulo y es en ese preciso momento donde se produce la fecundación dando paso a la formación del cigoto, que es la primer celular del nuevo ser, entonces el ovulo será fecundado por uno de los millones de espermatozoides que son expulsados por el hombre, el resto de los espermatozoides morirá.
Con la formación del cigoto se inicia el embarazo, esta etapa, que dura nueve meses, el bebé inicia su proceso de desarrollo en el útero de la madre.
Luego el cigoto se divide en dos, luego en cuatro y así sucesivamente. al cuarto día de fecundado ya  se han ido formando un conjunto de células que se dirigen por las trompas de falopio hacia el útero.
A los 7 días se ubica en el útero. En el primer mes el embrión  ya tiene formado el corazón que se encuentra protegido por una bolsa que contiene líquido amniótico.
Posteriormente se da inicio a la formación de la placenta que se comunica con el feto por intermedio del cordón umbilical, por medio del cual logra acceder a su alimentación.
Se inicia la formación de la PLACENTA, que se comunica con el FETO a través del CORDÓN UMBILICAL y sirve para su nutrición.

Al tercer mes, los principales órganos ya están formados y va adquiriendo la forma humana y a partir de este momento se denomina feto y a los 9 meses está listo para nacer.



Cuando finaliza el noveno mes, el bebé está listo para nacer. En el nacimiento de un bebé hay tres etapas por las que la mamá pasa: el pre parto, el parto y el pos parto.

NACIMIENTO DEL BEBE








EL PRE PARTO




Es cuando está muy cercano el nacimiento del bebe está muy próximo. Se inician las contracciones osea los dolores del parto. Estas contracciones hacen que el cuello del útero se dilate (es decir, se abra aún más para permitir la salida del bebe,  Luego se rompe el saco amniótico, que servirá como un lubricante que facilita la salida del bebé.

EL PARTO


Es el preciso momento en que él bebe nace, aparece, sale al exterior y en el útero se producen fuertes contracciones que empujan al bebe hacia fuera por la vagina. La madre lo ayuda a salir, pujando con fuerza y respirando rítmica mente. Primero sale la cabeza del bebe y luego el resto del cuerpo.

EL POS PARTO


En esta etapa se expulsa la placenta, pues ese tejido que alimentaba al bebé ya no es necesario. La placenta debe salir completamente, porque si queda algún resto dentro del útero de la madre, puede causarle infección.

En la placenta, se intercambian los nutrientes, desechos y gases entre la sangre de la madre y la del bebé.

DESARROLLO DEL BEBE

El desarrollo del bebé va evolucionando y cambiando semana tras semana a lo largo de las diferentes etapas del embarazo. Aquí tienes toda la información sobre el crecimiento del feto.

Te mostramos la sorprendente transformación que vive el bebé desde el primer momento de la concepción y cómo una pequeña célula acaba siendo un precioso bebé que nacerá al cabo de 40 semanas.

DESARROLLO Y CRECIMIENTO DEL BEBE DE 3 A 6 MESES



¿Tu bebé ya ha cumplido los tres meses? El tiempo pasa volando y tu hijo crece más rápido de lo que parece. Por eso es importante que estés bien informada sobre su desarrollo desde los tres meses y hasta que cumpla medio año. Es una etapa en la que sus progresos se hacen notar, tanto a nivel físico como psíquico y motriz.
Durante este tiempo, la higiene de tu hijo habrá cambiado, ya que empezará a disfrutar más de los juegos en el agua y disfrutará de experiencias sensoriales como los masajes después del baño. Aprovecha para practicarlos a diario para su bienestar. Su sueño y su alimentación también cambiarán durante este período.
Con relación a los alimentos, puede que te encuentres con que el bebé regurgita leche y con que ya no tengas tanta cantidad como antes y debas recurrir a la leche de fórmula. Hacia los seis meses, será el momento adecuado para iniciar la alimentación complementaria, antes conocida como destete.

LACTANCIA MATERNA EN LA PREVENCIÓN DE ANOMALÍAS DENTOMAXILOFACIALES

Se realiza un análisis de la importancia de la lactancia materna para la prevención de las anomalías dentomaxilofaciales, además se exponen las ventajas del amamantamiento tanto para la salud bucal del niño como para su salud general, donde se explican algunas de las más importantes. Se relacionan también las ventajas que tiene para la madre la lactancia materna. Como conclusión se plantea que la alimentación al seno materno favorece el crecimiento y desarrollo del aparato masticatorio, evita la adquisición de hábitos deformantes bucales, mejora la oclusión dental en etapas posteriores del desarrollo infantil, previene las anomalías dentomaxilofaciales y contribuye a la prevención de las caries dentales.
Amamantar a un hijo es una de las experiencias más gratas en la vida de una mujer ya que su leche constituye el alimento ideal para el niño durante los primeros 4 y 6 meses de vida, y sigue siendo, durante mucho tiempo, una importante fuente de proteínas y de otros nutrientes, aún después de iniciarse la introducción de otros alimentos complementarios. Dicho acto constituye una auténtica revolución en la supervivencia infantil.1-7 Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) podrían salvarse en el mundo, más de un millón de vidas infantiles al año si todas las madres alimentaran exclusivamente con leche materna a sus hijos durante los primeros 4 meses de vida.8
Durante el amamantamiento se produce la excitación de la musculatura bucal y se movilizan las estructuras del aparato estomatognático del recién nacido, lo cual influye en el crecimiento de su desarrollo.

La familia como contexto de desarrollo infantil : dimensiones de análisis relevantes para la intervención educativa y social


El presente artículo tiene por objeto proponer puntos de actuación para los profesionales que trabajan en el ámbito de la intervención educativa y social en el contexto familiar. Para ello, en primer lugar reflexiona sobre el importante papel de la familia en el desarrollo de los niños y niñas que crecen en su seno. Posteriormente entra a analizar las principales dimensiones del contexto familiar con influencia en el desarrollo infantil: las ideas de los padres sobre el desarrollo y la educación de sus hijos, las relaciones afectivas, los estilos de socialización familiar, los escenarios y las interacciones educativas familiares. Por último, y considerando las ideas y conductas paternas que se revelan más favorecedoras del desarrollo infantil en cada una de las dimensiones analizadas, se plantea la necesidad de que la intervención educativa y social con familias incida en la sustitución de cogniciones y prácticas poco estimulantes por otras con mayor capacidad para promover el desarrollo de niños y niñas.

COMO EDUCAR A UN BEBE

ESTOS CONSEJOS LE AYUDARÁN A TU HIJO A SENTIRSE SEGURO:


·         Establece contacto piel con piel desde el principio.
·         Pasen tiempo frente a frente (déjalo que observe tu cara y aprenda de tus gestos).
·         Dale masajes.
·         Háblale con frecuencia.
·         Cárgalo en rebozos u otros cargadores de bebés.

Crear un ambiente de seguridad puede ser difícil cuando tienes un recién nacido y estás lidiando con la falta de sueño, tu vida social parece haber desaparecido y tienes nuevas responsabilidades. Pero una relación sólida con tu pareja es una de las mejores formas de hacer sentir seguro a tu bebé.
Cutchlow sugiere hacer una lista de tareas y llegar a un acuerdo con tu pareja sobre quién hará qué. Además recomienda tener una buena comunicación y apoyarse uno al otro, en los momentos emocionales y difíciles que se puedan presentar.

Si tú y tu pareja llegan a tener una discusión frente al bebé, no te preocupes, ya que eso suele pasar. Pero asegúrate de restablecer el sentido de seguridad haciendo las paces frente a tu bebé. Los bebés no entienden las palabras, pero sí las emociones entre tu y tú pareja y estas les afectan.


ASÍ INFLUYEN LA HERENCIA Y LA EDUCACIÓN


Este niño es un rabo de lagartija desde que nació”, dice una madre entre suspiros. “Mi niña siempre ha sido muy tímida”, afirma otra. Quizá veas a tu hijo reflejado en una de estas frases, o puede que desde bebé haya sido tranquilo, o alegre, o llorón...
Y quizá pienses que nada de lo que tú hagas cambiará ese modo de ser. Pero no es cierto. Al niño nervioso se le puede educar para que canalice mejor su actividad; el tímido puede aprender a sentirse más a gusto en las relaciones... Y tú tendrás mucho que ver en ello.

UNA FORMA DE SER

Para que nos entendamos: cada niño nace con una forma innata de ser (el temperamento) que está influida por los genes de sus progenitores, de sus antepasados...
Sin embargo, a medida que crece la relación que sus padres establecen con él, su forma de tratarle, el entorno en el que se mueve y el contacto con otras personas van influyendo, y mucho, en cómo será, es decir, en su carácter.

En otras palabras: el factor hereditario estará presente en la vida de tu hijo, pero tus directrices educativas pueden neutralizar, atenuar o ampliar muchas de sus conductas y formas de reaccionar.

Si tu hijo se despierta durante la noche no enciendas la luz ni lo lleves a una habitación que esté bien iluminada. El paso de la oscuridad a la luz le dice a su cerebro que es hora de entrar en acción. En vez de eso, tranquilízalo para que se vuelva a dormir en el cuarto. Si el sol de la mañana hace que tu hijo se levante demasiado pronto o si tiene problemas con las siestas de la tarde, instala cortinas que oscurezcan el cuarto.

CORTA TU DEPENDENCIA DEL MONITOR DE BEBÉS

Según Pantley, una mamá o papá que salta cada vez que escucha un suspiro transmitido por el monitor de bebés le está enseñando a su hijo a despertarse más a menudo. En vez de esto, sincroniza tu entrada para ir a consolar a tu hijo entre el momento en que sabes que está despierto y el momento en el que va a empezar a llorar a pleno pulmón. Al esperar unos minutos le das la posibilidad de calmarse solito y volverse a dormir. Y al entrar antes de que se ponga a llorar de pleno podrás pararlo antes de que esté demasiado enfadado para volverse a dormir.
En cualquier caso, está bien reducir la sensibilidad de registro de sonidos de tu monitor de bebé. Regula el volumen para que puedas ir cuando está agitado, pero no para oír cada suspiro. A la larga, quizás quieras apagarlo completamente.

RELAJA LAS REGLAS PARA EL CAMBIO DE PAÑALES

Resiste el impulso de cambiar a tu bebé cada vez que se despierte, porque harás que se despierte más. En vez de esto, Pantley aconseja ponerle un buen pañal nocturno absorbente cuando se vaya a dormir. Cuando se despierte, huélelo para saber si está sucio y cámbialo sólo si no hay más remedio. Y si tienes que cambiarlo, no hay nada que despierte más a un bebé que una toallita húmeda fría. Intenta sustituirla por un pañito tibio.
Y creías que la cosa no podía ir a peor: de bebés que no duermen a niños pequeños que tampoco lo hacen
Es difícil de creer, pero para cuando tu bebé cumple los dos años, ha pasado más tiempo dormido que despierto. Como promedio, los niños pequeños necesitan de 12 a 14 horas de sueño al día, incluyendo las siestas (los niños más grandecitos, de 11 a 13 horas). No te alarmes si tu hijo acaba con la rutina de las dos siestas. Alrededor de los 18 meses no es raro que un niño pase de dos siestas diarias a una. Pero reducir sus siestas a la mitad significa que el sueño de por la noche tiene alta prioridad.

MANTÉN LA RUTINA CORTA Y SENCILLA

Un show de variedades con varios actos: un baño, tres libros, dos canciones y un masaje puede retrasar la hora de irse a dormir eternamente. "Antes de que te des cuenta, tu bien intencionada rutina para irse a la cama se ha convertido para tu hijo en un momento de transición para la hora de jugar", dice Mary Ann LoFrumento, pediatra y autora de Simple Parenting: Understanding Your Newborn and Infant (Crianza sencilla: cómo comprender a tu bebé y a tu niño). Si tu hijo se resiste a irse a la cama, mantente enfocada en el sueño y no dejes que tu hijo dirija el show.
LoFrumento sugiere que los padres de niños que tienen dificultades para mantener el sueño mantengan una rutina de no más de 15 minutos (está bien que sea un poco más larga si tu hijo no tiene problemas para quedarse dormido). Quince minutos es todo lo que debe tardar para ponerse el pijama, leer dos libros cortos y decir buenas noches.

HAZ LA CONEXIÓN

"Uno de los errores más grandes que los padres cometen es no conectar el sueño del niño y su comportamiento durante el día", afirma Pantley, quien atribuye muchos de los comportamientos que se consideran parte de los "años terribles" a la falta de sueño. "La irritabilidad, quejas, peleas con los otros hermanos... todas tienen su raíz en la falta de una buena noche de sueño". ¿Su consejo? Haz que se vaya a dormir antes. (Mira nuestro siguiente consejo, "Recupera la noche")

RECUPERA LA NOCHE

Ejerce el control y establece una hora temprana de irse a la cama, preferiblemente entre las 7 y las 8 p.m., dice Pantley. "Los niños no están viendo el reloj para ver qué hora es. Sólo están esperando que alguien les diga que tienen que irse a la cama". Por eso, escoge una hora y mantenla.
CONTROLA LA TEMPERATURA

Sin duda, los 72 grados Fahrenheit (22 centígrados), parecen algo muy confortable para una habitación, y eso está muy bien cuando estás despierto. Pero la temperatura ideal para dormir está entre los 60 y los 70 grados Fahrenheit (16 y 21 grados centígrados). Esto se debe a que el sueño llega con un descenso de la temperatura del cuerpo, y ésta es la razón por la que un baño antes de dormir ayuda a tu hijo a dormirse antes. El baño lo deja calentito y cómodo, y luego la temperatura más fría hace que su temperatura corporal baje, lo que le provoca el sueño.
Baja un poco el termostato al menos una hora antes de irse a la cama. Si se te olvida, instala un termostato automático. Prográmalo para que baje la temperatura por la tarde y la suba por la mañana, y puede que tu hijo se ajuste al ritmo.

DESPIERTA TU HIJO A LA MISMA HORA CADA DÍA

Una rutina consistente para despertarse es tan importante como una regular para irse a la cama. Los niños se deben levantar más o menos a la misma hora todos los días (con una diferencia de 30 minutos). Evita dejarlos dormir hasta tarde durante los fines de semana, dice Pantley. "Lo que hacemos con esto es pedirles a los niños que vivan en dos zonas horarias diferentes, una zona horaria durante la semana y otra en el fin de semana", dice. "Como resultado, tienen jetlag permanente".
El hecho de que tus niños no se beneficien de un poco de sueño extra en los fines de semana no significa que a ti no te vaya bien. Si los fines de semana por la mañana es el único momento para recuperar tus horas de sueño, túrnate con tu pareja para que tu niño pueda seguir despertándose a la misma hora. 


TENED EN CUENTA QUE ELLOS NO HAN PEDIDO IR A LA GUARDERÍA

Lo siento, pero tengo que decirlo para, a partir de esta base, construir el resto de recomendaciones al respecto: los niños no piden ir a la guardería, al menos no la mayoría. Si por ellos fuera estarían siempre con mamá o con papá, jugando con ellos, pasando tiempo con ellos, creciendo como seres emocionales que aún no saben nada de la vida.
Es cierto que ven niños y se tiran, es cierto que les encanta compartir espacio con otros niños, pero también es cierto que no cambiarían a un niño por su madre. Dicho de otro modo, ver que quieren estar con otros niños no significa que los sustituiría por mamá durante varias horas al día, sino que les gustaría estar un rato con ellos y con mamá a la vez.
Si hablamos de niños más pequeños (habréis deducido que hablaba de niños de más de un año) la premisa sería la misma: con mamá y papá están mejor. Sé que mucha gente cree que la guardería es beneficiosa para los niños, que les ayuda a socializar o algo así. Sin embargo lo más recomendable es que pasen los primeros años con sus padres, en un entorno conocido y estable. La guardería, la escuela infantil, queda entonces como una solución a un problema, que no es otro que la ausencia de un cuidador.
Mamá y papá trabajan, pues no hay más, alguien tiene que cuidar de ese niño, o una cuidadora de la familia, o una contratada, o una escuela infantil.

SABIENDO QUE ELLOS NO LO ELEGIRÍAN

Entonces, sabiendo que ellos no elegirían ir a la guardería (repito, que sé que esto que digo puede ser doloroso, pero es que es así y es necesario comentarlo), los padres debemos tener en cuenta que pueden llevar muy bien la adaptación, la pueden llevar regular y la pueden llevar fatal, y debemos ser conscientes de por qué lloran, de por qué lo pasan mal y, de ese modo, tener claro que debemos ayudarles cuanto más, mejor.
ANTICIPARLES LO QUE VA A PASAR

Sé que muchos niños ya han empezado el periodo de adaptación y quizás este consejo llegue un poco tarde, pero lo comento porque aún cuando ya hayan empezado se puede seguir trabajando en casa. Este consejo es para niños que ya entienden un poco lo que sucede, que ya conocen el juego simbólico, a través del cual emulan la vida diaria con sus muñecos o representando personajes.
Hablamos de ello hace un tiempo como consejo para niños que empezaban el colegio, pero sirve también para niños más pequeños, siendo conscientes, claro, de que el nivel de entendimiento será menor.
La idea es representar la vida en la guardería con muñecos para que ellos se anticipen a lo que va a pasar. Se puede hacer también representando personajes, el niño haciendo de sí mismo, por ejemplo, y mamá o papá haciendo de la educadora infantil.
A través de los personajes se crean diálogos y situaciones cotidianas para que el niño las vaya conociendo, como por ejemplo la llegada, con un “Buenos días, Martín. Soy Ana, ¿me das un abrazo? ¿Qué tal has dormido hoy? ¿Quieres que juguemos mucho? Genial, pues vamos a decirle adiós a mamá y a explicarle que hoy vamos a jugar a un montón de cosas”.
Cuanto más juguemos a ello, cuanto más entrenemos los personajes más veces vivirá la guardería en un entorno agradable (la vivirá en la imaginación, claro) y más cotidiano se le hará aquello que luego vivirá sin nuestra compañía. Sería, para ejemplificarlo, como los astronautas que se someten a duros entrenamientos para luego poder vivir en el espacio. Estaremos jugando a ir a la guardería y así, cuando vaya, sentirá (un poquito) que ya conoce el ambiente y la dinámica.

DARLES EL TIEMPO QUE NECESITEN

Con respecto a los periodos de adaptación hay dos problemas que hacen que la cosa no acabe de ir bien: que en la guardería sean demasiado estrictos y no permitan un periodo flexible para el niño y/o que los padres no puedan hacer el periodo de adaptación tan largo como el niño requeriría, por cuestiones de trabajo.
Una persona no se adapta a un nuevo ambiente, a un nuevo lugar y a nuevas personas en dos horas ni en dos días. Los niños tampoco. La finalidad del periodo de adaptación es que el niño vaya conociendo el nuevo entorno, su nueva cuidadora y sus nuevos amigos y amigas para que acabe sintiendo que está en un sitio seguro, no amenazante, incluso cuando su madre o padre no están con él.
Algunos niños tienen suficiente con tres o cuatro ratitos para llevarlo bien, otros niños pueden necesitar hasta un mes y hay niños que pueden estar un año entero (en este caso, más que adaptarse, casi podríamos hablar de resignarse). El caso es que lo ideal es que el primer día entremos con el niño y estemos con él, conociendo el nuevo ambiente.
Ese primer día la cuidadora puede conocer al niño, establecer un contacto con él y los padres, todos juntos, crear un clima de confianza en el que el niño pueda ver que es una persona que puede formar parte de su círculo de personas de confianza.
Al día siguiente los padres podrían entrar también con el niño, creando la cuidadora alguna dinámica en la que participe, pero excluyendo a los padres, que pueden despedirse del niño un ratito (“salgo aquí fuera un momento”) si se queda tranquilo o quedarse si no es así.
Y así, poco a poco, el niño debe ir pasando más tiempo con la cuidadora y menos tiempo con los padres.
He hablado del primer y segundo día como si fuera una pauta, pero no lo es. Simplemente he comentado lo que a mí me parecería normal que se hiciera, que el proceso fuera paulatino y que el niño no se sintiera abandonado, sino formando parte de un nuevo ambiente seguro para él.
Hay guarderías que al segundo día ya no permiten la entrada de los padres (muchos niños lo llevarán mal, por ser totalmente inflexibles) y hay guarderías que tienen las puertas abiertas, es decir, que permiten que los padres hagan el periodo de adaptación como consideren mejor (me quedo varios días un rato y cuando veo que juega tranquilo me despido de él, me quedo con él un rato, veo como juega y luego nos vamos los dos a casa, etc.).
Todo está en encontrar el equilibrio justo para que el niño no lo pase mal (o lo pase lo mejor posible) teniendo en cuenta, como he dicho antes, que si ellos pudieran elegir, escogerían otra cosa.

DESPÍDETE, SIEMPRE

Son muchos los niños que, por desgracia y por no usar el sentido común, se han sentido literalmente abandonados en la escuela infantil. ¿Conocéis la amarga sensación de estar en un supermercado y darte cuenta de que tu hijo no está a tu lado? ¿Recuerdas qué se siente cuando caminas por varios pasillos y no le ves? Desaparecido. Estaba a tu lado y de repente ya no está. Luego lo encuentras jugando, tranquilo, en cualquier sitio y le dices “¡no te separes de mí, que no sabía dónde estabas! ¡Menudo susto me has dado!”.
Pues es curioso que, teniendo esto en cuenta, los mismos padres sean capaces de aprovechar un momento en que el niño está entretenido para desaparecer y es aún más curioso (o absurdo) ver que son las mismas educadoras las que les hacen gestos de “vete, vete” porque han conseguido tener al niño entretenido.
Está claro que de este modo cuando la madre o padre se va el niño está tranquilo. “Qué contento se queda mi niño en la guardería”, podrá hasta pensar algún padre. El problema es lo que sucede cuando el niño se da cuenta de que se ha quedado “solo”. Ahí llega el momento en que se siente confuso, abandonado y vendido a su suerte. No sabe cuándo se ha ido y no sabe cuándo volverá.
Luego, lógicamente, cuando el niño está con sus padres no les deja ni respirar, no se separa de ellos porque no sabe cuándo, por arte de magia, volverán a desaparecer. Incluso duermen mal despertándose varias veces para cerciorarse, con cada despertar, que sus padres no se han volatilizado otra vez.
Hay que despedirse de los niños, siempre. Un besito, “te quiero”, “me voy a trabajar”, “luego vuelvo”, “pásatelo muy bien, aprovecha para jugar mucho”, etc. Le estás explicando que te vas, le comunicas que durante un rato no vas a estar y que luego vas a volver. El niño se quedará quizás (probablemente) llorando, porque él se quiere ir contigo, allí donde vayas, pero no pudiendo ser, al menos tiene la información. Es lo justo y es lo lógico. Luego en casa, si nadie dice “me voy”, no tendrá motivos para pensar que se va a quedar solo en cualquier momento.
Digamos que la diferencia está clara. En el primer caso el niño se queda tranquilo pero luego lo pasa mal el resto de la mañana por sentirse abandonado. En el segundo caso el niño se queda mal, pero con el tiempo entiende que siempre hay una despedida y un reencuentro y es capaz de enmarcar ese tiempo “solo” entre ambos momentos, el “Hasta luego” y el “Hola, mi amor”.
Lo cierto es que lo he argumentado mucho y realmente no hacía falta tanto: uno se despide porque es lo correcto, lo respetuoso. ¿Cómo os sentís cuando alguien se va sin decir adiós?

COMPRENSIÓN

El último consejo, pero no por ello el menos importante (de hecho yo diría que es el más importante), es el de ser comprensivos, muy comprensivos y ser muy empáticos.
Tratad de poneros en su piel para saber qué siente y por qué lo siente, apoyarle y ayudadle y tened en cuenta que, si cambia un poco su relación con vosotros cuando está en casa, demandando más contacto y más tiempo con vosotros debéis hacer lo posible por dárselo, porque os está pidiendo que le demostréis que le seguís queriendo.
Separarte de la persona más importante de tu vida es muy difícil, si además esa persona es tu guía, tu referente, tu apoyo en los malos momentos, no sólo puedes sentirte triste, sino también desubicado y sin saber qué rumbo coger (“acabad con el capitán y sus soldados no sabrán qué hacer”).
Poco a poco debe ir apareciendo la educadora, esa nueva persona que le hace de guía durante unas horas, con la que debe coger confianza. Como hemos dicho, esto no sucede en pocas horas ni en pocos días, por eso es necesario que ofrezcamos a nuestro hijo todo el apoyo posible para que el cambio sea tan suave como logremos conseguir



CUESTIONARIO